21 febrero, 2020

Voith desembarca en la Argentina para avanzar con Chihuido

La empresa alemana se reunió con funcionarios del gobierno de Alberto Fernández.

Voith Hydro busca aprovechar el interés que mostró el presidente Alberto Fernández por la central hidroeléctrica Chihuido I durante su visita a Alemania para intentar avanzar con el proyecto en la provincia de Neuquén.
Por eso, su vicepresidente ejecutivo, Tobías Keitel, no perdió tiempo y viajó a Buenos Aires dos semanas después de la gira del mandatario, donde se reunió ayer con el secretario de Energía de la Nación, Sergio Lanziani.
En el encuentro, el directivo le expresó su interés en avanzar con la construcción de la represa de 637 MW, señala una fuente cercana al gobierno. “Se transmitió el mismo mensaje que les dio el Presidente en su gira por Alemania: de apoyo a Chihuido I”, explica.
Como lo adelantó Desarrollo Energético, Fernández le había expresado a Voith Hydro “su interés en avanzar con la obra”, durante un desayuno que mantuvo con empresarios germanos durante su viaje a Berlín el 3 de febrero.
Mientras Keitel mantenía la reunión con Lanziani, los ingenieros de la compañía alemana se juntaron con personal de Panedile Argentina, una de las miembros del consorcio a cargo de la construcción de Chihuido I, que “le dio detalles técnicos sobre las características del proyecto e intercambiaron opiniones sobre la información adicional que requieren”, explica una fuente cercana a la constructora.
Una vez que terminó el encuentro con el secretario de Energía, el directivo germano almorzó con el presidente de Corporación América, Eduardo Eurnekian, y el titular de Panedile, Hugo Dragonetti, donde conversaron sobre la entrevista y los pasos a seguir. Corporación América, controla Helport, que es la cabeza de la UTE que fue adjudicada con el contrato para desarrollar la represa en 2014.
El próximo objetivo es realizar un viaje a Neuquén con autoridades nacionales durante el mes de marzo para visitar el sitio en el que se emplazará la central hidroeléctrica, señala la misma fuente.
El interés que mostró Alberto Fernández por el proyecto motivó a Voith Hydro a incrementar su presencia en la Argentina, para lo que decidió nombrar a un ingeniero mendocino como gerente general en Buenos Aires, para seguir de cerca los avances y detalles de las conversaciones.
Pese a que la empresa contaba con negocios locales, como la reciente adjudicación del contrato para la provisión de tres turbinas para la represa Aña Cuá, en la provincia de Corrientes, no tenía una oficina local y manejaba todo desde sus operaciones en Brasil o desde Alemania.
“El interés tan grande por la Argentina reside en que tiene poca actividad en su planta, ya que ha perdido varios contratos en Asia y África, por lo que conseguir estos proyectos se ha tornado de gran importancia”, explica una fuente de la industria que conoce de cerca la actividad.
Voith Hydro decidió desplazar a todos los intermediarios y lobistas locales y dejar en manos del manejo titular de Corporación América las tratativas con la administración de Alberto Fernández para destrabar el inicio de Chihuido I.
El empresario le asegura un acceso directo al Gobierno, al punto de que el vicepresidente de Corporación América (en ejercicio de la Presidencia), Rafael Bielsa, acaba de ser nombrado embajador en Chile, explica una fuente cercana a la compañía germana.
Si bien confía en los contactos que tiene Eurnekian, Voith Hydro ha decidido jugar a varias puntas, por lo que también delegó en el embajador alemán en la Argentina, Jürgen Mertens, las gestiones con el equipo de Alberto Fernández, a las que sumarán lo que pueda aportar su nuevo gerente general en el país.
“Eurnekian tiene muchos intereses y contratos para negociar y teme que pueda utilizar a Chihuido I como una moneda de cambio, en caso de necesitarlo”, destaca la fuente cercana a la compañía germana.

Un escollo a resolver
El avance del proyecto es mucho más complejo que el mero interés del gobierno nacional en iniciar las obras, ya que depende directamente del financiamiento que pueda conseguir el consorcio conformado por Helport (41%), Panedile (31%) Jose J. Chediack, Hidroeléctrica Ameghino y Eleprint (28%).
Durante la reunión del G20, que se realizó en Buenos Aires entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre de 2018, la canciller alemana Ángela Merkel le había propuesto al por entonces presidente Mauricio Macri respaldar Chihuido I con dos créditos sindicados, uno de largo plazo y otro puente, con bancos privados germanos y españoles, garantizados por las agencias de crédito a la exportación (ECA) alemanas e italianas, que cubrieran la totalidad de los 2.200 millones de dólares que requieren las obras, para evitar que la Argentina tuviera que poner el 15% de los fondos que le correspondían por contrato.
El primero era de 1.950 millones de dólares con tasa del 6,62% (luego de cargos y comisiones) a 20 años (con cinco de gracia) con el Banco Santander, ING Bank Bayerische Landesbank y Landesbank Baden Wurttemberg (LBBW) para cubrir el 85% de las necesidades del proyecto.
El segundo incluía un desembolso de cerca de 330 millones de dólares a cuatro años (el plazo que demandará la construcción) con las mismas entidades financieras para fondear el 15% restante, que debía ser aportado por el gobierno argentino.
La mayoría de estos préstamos iban a ser garantizados por la ECA germana, Euler Hermes Group, y una porción menor por la italiana, Servizi Assicurativi del Commercio Estero (SACE), con tasas de entre el 10 y el 12%.
Sin embargo, todo quedó paralizado ya que el gobierno argentino no logró la autorización del Fondo Monetario Internacional (FMI) para poder ofrecer la garantía soberana que respalde al crédito, condición indispensable para que se puedan llevar adelante los desembolsos. La entidad multilateral debe dar su consentimiento ya que técnicamente implica un incremento en el endeudamiento del país, algo que está vedado por el acuerdo firmado por Macri para recibir asistencia financiera.
Más allá de esto, la administración de Alberto Fernández tendrá que llegar primero a un arreglo con el organismo de crédito y con los acreedores de la deuda para poder avanzar con cualquier tipo de financiamiento, ya que ningún banco le va a prestar dinero si el país entra en una cesación de pagos, explica la fuente cercana a Voith Hydro.
Mientras tanto, los alemanes están buscando sumar otras fuentes de fondeo para completar el paquete para el proyecto, por lo que están analizando la posibilidad de sumar a una empresa china al consorcio para llevar adelante parte de la obra civil, explica la fuente cercana a Panedile.
Esta alternativa ya había sido abordada en el pasado, cuando a la UTE liderada por Helport a mediados de 2018 cuando les faltaban conseguir cerca de 400 millones de dólares para presentarle al gobierno de Macri el cierre financiero necesario para poder comenzar con las obras, como informó Desarrollo Energético.
En esa oportunidad, había barajado la posibilidad de sumar a China State Construction Engineering como socia para que realizara parte de la obra civil a cambio de un préstamo de casi 200 millones de dólares para completar lo que le faltaba.
Estas gestiones quedaron paralizadas luego de que el por entones vicejefe de gabinete, Gustavo Lopetegui, les notificara el 10 de julio que el proyecto se encontraba congelado porque la Argentina no podía poner la garantía soberana debido al plan de reducción del déficit que estaba encarando para alcanzar las metas acordadas con el FMI para recibir asistencia financiera.

Gestiones aisladas
El gobierno nacional ha llevado adelante hasta el momento las conversaciones con los alemanes y el consorcio local sin haber involucrado a ningún funcionario de la administración de Omar Gutiérrez, lo que ha generado suspicacias en Neuquén, donde estará emplazada la represa, señala una fuente cercana al mandatario provincial.
“Nadie se comunicó con nosotros para comentarnos de las gestiones que están haciendo ni de los planes que tienen para Chihuido I. Nunca más se reunió la comisión que se había creado para ese fin”, afirma.
Durante la gestión de Macri, se había conformado un grupo compuesto por el Ministerio de Finanzas, el del Interior, Obra Pública y Vivienda, el de Energía y Minería, el gobierno de Neuquén y Emprendimientos Hidroeléctricos Sociedad del Estado Provincial del Neuquén (EMHIDRO) para analizar los avances y las decisiones a tomar referidas a este proyecto.
Su existencia también fue desconocida por Lopetegui cuando decidió paralizar sorpresivamente el proceso y anunciárselo sin previo aviso a las autoridades locales durante la reunión que mantuvo el 10 de julio de 2018 en la Casa Rosada con el embajador alemán Jürgen Mertens, Gutiérrez, el secretario de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación, Pablo Bereciartua, y los presidentes de Helport, Juan Manuel Collazo, y Eleprint, Gustavo Weiss.
La medida sorprendió a todos los presentes y provocó el enojo de las empresarios argentinos y alemanes, que habían viajado especialmente a Buenos Aires convencidos de que habían sido convocados para firmar el contrato para comenzar con los trabajos.
Desde Neuquén, señalan que nadie ha vuelto a actualizar los costos totales de la obra desde 2014 para saber cuánto será el monto real a invertir en el proyecto, ya que consideran que debería ser mucho menor a los 2.200 millones de dólares que se manejan desde ese entonces.
“En esa época, el dólar estaba a cerca de 8,40 pesos y ahora 63,50 (si se toma el oficial sin el 30%), por lo que los costos en moneda local, que representan cerca de un 70% del total de la obra, tendrían que reducirse varios centenares de millones de dólares”, explica la fuente cercana a la administración de Gutiérrez, quien señala que aún no han realizado ese cálculo para precisar el monto con mayor precisión.
El valor del proyecto es un punto que siempre estuvo en duda desde que fue adjudicado al consorcio liderado por Helport, destaca. Esa es una de las razones por la que el gobierno de Macri y el de Neuquén nunca estuvieron convencidos de continuar con el contrato ya que consideran que, si se volviera a licitar, podría costar cerca de 500 millones de dólares menos, señala una fuente cercana a la gestión de Cambiemos y la de la industria.
Pese a esto, Bereciartua sostenía que era preferible construir la represa bajo esas condiciones ya que lanzar un nuevo proceso demandaría al menos dos años para comenzar con los trabajos y la presa es necesaria para prevenir las crecidas del río Neuquén. Finalmente, no se hizo ni una ni la otra y el tiempo siguió pasando.
En caso de seguir adelante con la construcción, la empresa mendocina IMPSA tenía pensado impulsar una denuncia en la Justicia por las “irregularidades que se habían cometido durante la licitación”, afirma la fuente de la industria. Incluso, le presentó un documento con todos sus argumentos a Macri, pero que nunca lo movilizó debido a la decisión de Lopetegui de paralizar el proyecto, explica.
Eurnekian, en tanto, le había advertido al Gobierno que lo denunciaría en los Tribunales si se producían cambios unilaterales en las condiciones del contrato de Chihuido I o lo cancelaban.
El proyecto había sido adjudicado por la provincia de Neuquén, originalmente, en 2010, en cerca de 1.800 millones de dólares a un consorcio que incluía a la brasileña OAS e iba a ser financiado por el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES). Sin embargo, la propuesta fracasó después de que la administración de Cristina Fernández de Kirchner no pudiera fondear su parte a través de la ANSES.
La represa fue re-subastada en 2014 y fue allí que la UTE liderada por Helport obtuvo el contrato, tras superar a IMPSA, a las sociedades entre Electroingeniería y China Gezhouba Group Corporation (CGGC), y a la de PowerChina, HydroChina Corporation y varias firmas locales.

Por Hernán Dobry

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