9 abril, 2020

Una petrolera argentina al borde del abismo

La empresa espera que sus ventas caigan en mayo al 25 de lo facturado en marzo.

La desaceleración de la industria petrolera en la Argentina y la caída del precio internacional del crudo profundizaron la crisis financiera que viene atravesando Medanito en los últimos años hasta ponerla contra las cuerdas.
La compañía acaba de incumplir con el pago del capital de su obligación negociable (ON) Clase 10 de 19,74 millones de dólares con tasa del 9,87%, cuyo vencimiento original era el 22 de diciembre de 2019 y que había sido postergado hasta el 31 de marzo.
“Técnicamente no es un default sino un incumplimiento y una renegociación del pago del capital. Estamos conversando con los acreedores para encontrar una salida. Vamos a tener que generar una reprogramación del vencimiento, sino es inviable”, afirma su presidente, Alejandro Carosio en una entrevista exclusiva con Desarrollo Energético.
Si bien aún no han hablado de plazos con los tenedores de la deuda, Medanito precisaría de una extensión de, al menos, doce meses para darle oxígeno a la compañía y que pueda cumplir con la cancelación de la ON, explica su presidente. El 31 de diciembre, la petrolera argentina reportó en su balance de 2019 efectivo en caja por un total de 83,24 millones de pesos (1,39 millones de dólares al tipo de cambio de ese día).
“Lo ideal sería una postergación de un año en los vencimientos si es que podemos volver a retomar nuestros niveles de venta petróleo en los próximos 60 o 90 días”, explica el directivo.
La empresa había logrado el consentimiento del 96,52% de los acreedores, en diciembre de 2019, para aplicar el efectivo que tenía en la cuenta de reserva para abonar intereses por 492.000 dólares y capital por 253.000 y, así estirar el proceso de incumplimiento de la ON hasta el 31 de marzo. Sin embargo, precisaba de la totalidad de los bonistas para evitar un default, por lo que quienes no entraron en el proceso podrían declarar la cesación de pagos.
A su vez, Medanito tiene vencido desde el 31 de marzo el plazo del “acuerdo de espera” que había logrado, en enero de 2019, con Credit Suisse International, Banco Ciudad, Itaú Unibanco Nassau Branch, HSBC Bank Argentina y Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para suspender los efectos que podría causarle la falta de pago de las cuotas de amortización de capital e intereses del crédito de 80 millones de dólares con tasa Libor + 10% y vencimiento en octubre de 2022, en la que viene incurriendo desde entonces.
La compañía acordó con los acreedores suspender todos los desembolsos que debía realizar sin plazo determinado, en lugar de continuar posponiéndolos cada treinta días, como venía haciéndolo desde principios del año pasado.
“Arreglamos con los bancos que no se realizarán pagos de capital e interés hasta nuevo aviso ya que por la situación actual no ameritaba seguir postergándolo cada mes. Nuestro planteo es pasar todos los vencimientos para dentro de uno o dos años, pero aún no tuvimos respuesta”, explica Carosio.
Hasta el momento, Medanito logró posponer la cuota de amortización de capital del préstamo de 3 millones de dólares, con vencimiento el 25 de enero de 2019, dos de capital e intereses de 4,70 millones cada una (25 de abril y 25 de julio de 2019), una de 8 millones (25 de octubre) y otra de 8,10 millones (25 de enero). La próxima debía abonada el 25 de abril.
Si bien el proceso de restructuración de esta deuda aún no ha concluido ambas partes ya han acordado que incluirá una reducción de la tasa de interés a Libor + 2,50% entre el 25 de julio de 2019 y el 24 de julio de 2020, y Libor + 5% entre esa fecha y octubre de 2022.
A su vez, Medanito se comprometió a vender algunos de sus activos no estratégicos en condiciones razonables de mercado para repagar parcialmente el capital adeudado, a resolver la restructuración de su ON y a cumplir con una serie de indicadores financieros (cobertura de interés, de servicio de deuda y de reservas PDP, apalancamiento, exportaciones mínimas, producción, vida de reservas e inversiones), pero no lo ha logrado.
“El Directorio se encuentra evaluando distintas alternativas tales como asociaciones con potenciales socios, la disposición de activos que permitan mejorar su posición económica y financiera y enfrentar con solvencia los nuevos términos y condiciones del convenio de refinanciación como, así también, recomponer paulatinamente su plan de inversiones e incrementar la producción y su flujo operativo de fondos”, explican desde la empresa.
Por ahora, no han llegado a un acuerdo sobre cómo y cuándo se abonarán los intereses ya vencidos, que se vienen acumulando desde enero de 2019, y los que harán en los próximos meses.
“Los bancos no pueden firmar nada al respecto porque para eso deberían contar con la aprobación de sus comités de acreedores, algo que les resultaría engorroso de hacer. Por eso, seguimos con esta metodología de mantener todo de palabra y, luego, se decidirá cómo lo resolvemos”, destaca Carosio.
A esta situación, se le suma que el gobierno de Mendoza decidió revocarle, en mayo de 2019, la prórroga de la concesión del área Chañares Herrados debido a que la empresa incumplió con el programa de inversiones, algo que Medanito niega, por lo que apeló ante la Corte Suprema local.
Pese a esto, la provincia lanzó una nueva licitación para entregarle el derecho de explotación al ganador. Si bien los pliegos estaban disponibles hasta el 1 de abril y pensaban adjudicarla a mediados de año para que el nuevo dueño se hiciera cargo entre el 26 de junio y 2 de julio de 2020, la cuarentena hizo que todo el proceso se postergara por tiempo indeterminado, afirma una fuente cercana al gobierno de Rodolfo Suárez.
Por esta razón, la compañía ya computó esta área como pérdida en su balance 2019 por un total de 4.762 millones de pesos, correspondiente al deterioro de propiedad, planta y equipos por 495 millones, por llave de negocio.
“La débil situación de liquidez, sumada al fuerte paquete de garantías otorgado, dificulta el acceso al crédito y limitan a la compañía a lograr la reestructuración de su endeudamiento financiero o venta de activos”, afirma Gabriela Curutchet, directora asociada de la agencia FixScr en un informe.
La calificadora de riesgo les bajó la nota a sus obligaciones negociables a “D (arg)” el 20 de enero debido a que la petrolera argentina ha venido incumpliendo con su pago desde el 31 de diciembre de 2019.

Los efectos de la pandemia
La cuarentena obligatoria decretada por el gobierno nacional y la caída en el precio del petróleo están impactando de lleno en las ya débiles finanzas de Medanito cuyas consecuencias podrían comenzar a verse reflejadas en sus números a partir del próximo mes.
El confinamiento ha provocado una caída en el consumo de combustibles en la Argentina por lo que YPF ha notificado a sus proveedores que suspendía transitoriamente las compras de crudo en la cuenca neuquina durante este mes y el próximo para ser tratado en sus refinerías a partir del 1 de abril.
Esto ha provocado un cimbronazo en la compañía ya que la empresa controlada por el Estado se queda con cerca de las dos terceras partes de los 7.200 metros cúbicos por día (MCD) de su producción (5.000 MCD).
“Todavía no hemos sentido el impacto porque recién estamos facturando las ventas de marzo. El problema lo vamos a tener en mayo ya que en abril no vamos a venderle nada a YPF – detalla Carosio -. En abril, vamos a facturar la mitad de lo de marzo y en mayo, un 50% menos que lo de este mes. Para mayo, esperamos que nuestras ventas sean un 25% de las de marzo”.
Por esta razón, la empresa ya ha comenzado a paralizar la actividad en sus yacimientos, al punto de que se encuentra operando al 60% de su capacidad, y sólo está manteniendo abiertos los necesarios para cumplir con las entregas que tiene comprometidas con refinadoras más pequeñas y con Raizen.
En Chañares Herrados, ya ha frenado las operaciones en 38 de sus 39 pozos y el restante está en proceso de cerrado, pero requiere de más tiempo por cuestiones técnicas. En 2019, produjo allí 185 MCD de crudo y 7.000 de gas natural asociado.
También está paralizando las actividades en sus bloques en Neuquén y Río Negro (Aguada del Chivato – Aguada Bocarey, Dos Picos y Cutral Có Norte y Medianera), pero a un ritmo menor ya que desde allí está proveyendo a los clientes que aún mantienen las compras.
“Si no logramos más mercado, vamos a tener que parar todos los pozos”, afirma Carosio. Para eso, está trabajando en diferentes alternativas. Por un lado, negocia con refinerías más pequeñas para colocar parte de su producción, a lo que se le suma el incremento en las ventas que cerró con Raizen.
En paralelo, la compañía está buscando conformar un pool de exportación de petróleo junto con otras pequeñas y medianas del sector para comercializarlo en el exterior, pero le está resultando difícil porque “no hay mercado”.
A su vez, está manteniendo conversaciones con todas las firmas que tienen capacidad de almacenamiento para acopiar parte de su producción y, así, poder venderla más adelante cuando la situación se normalice. Desde YPF le ofrecieron hacerlo durante tres meses con un costo de 4 dólares por barril.
“El problema de hacer acopio es que tenés que seguir pagando los costos operativos del yacimiento, cuando no estás vendiendo la producción y no te entra dinero, sumado a que debés abonar lo que te cobran por guardarlo. Es preferible cerrar los pozos”, detalla Carosio.

Otros negocios
Medanito aún mantiene activa su planta de tratamiento de gas natural, con la que procesa 2,40 millones de MCD propios y de otras compañías, para inyectarlo tanto en el sistema nacional de transporte como exportarlo a Chile como gas licuado de petróleo (GLP).
En 2019, sus ventas de este fluido alcanzaron los 27,12 millones de MCD (47,04 millones de pesos), lo que representó el 4,40% de sus negocios y las de GLP fueron de 47.035 toneladas (699,62 millones de pesos) y equivalió al 16,45% de su facturación.
Sin embargo, esta podría revertirse ya que sus proveedores están reduciendo el suministro de gas por la caída en la actividad en los yacimientos. Por el momento, la situación no pasó a mayores ya que la compañía ha logrado remplazar esta merma con lo generado en sus propios bloques en Río Negro y Neuquén. “Si esta tendencia continúa, vamos a tener que parar la planta”, destaca Carosio.
Finalmente, su central térmica Rincón de los Sauces, de 32 MW, continúa operando al máximo de su capacidad. Esta unidad le generó el año pasado 647,93 millones de pesos de facturación, lo que representó un 15,23% de su facturación.
“Este sector continúa funcionando con normalidad porque se ha producido un incremento en la demanda eléctrica debido a la cuarentena. El problema es que la Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista está pagando con mucho retraso”, concluye Carosio.

Por Hernán Dobry

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