6 febrero, 2020

Una empresa argentina quiere quedarse con IMPSA

La empresa mendocina se encuentra en pleno proceso de venta

El grupo Vila Manzano busca quedarse con IMPSA en el marco del proceso de venta que los accionistas de la compañía fundada por la familia Pescarmona lanzaron a fines de 2019, según dos fuentes, una de ellas cercana a la firma del ex ministro del Interior de Carlos Menem.
La empresa mendocina le presentó el mes pasado una oferta oficial “por cientos de millones de dólares y parte del capital” a Columbus Zuma, el asesor financiero que fue contratado para conseguir un comprador para la fabricante de turbinas argentina, señala la fuente cercana al grupo.
La propuesta de Vila Manzano se suma a las de otras compañías locales e internacionales (incluidas chinas) que pretenden quedarse con IMPSA, señalan desde la firma metalúrgica, uno de los accionistas y una tercera fuente.
Los interesados tenían tiempo hasta fines de enero para enviar sus ofertas. Ahora, Columbus Zuma deberá presentar las que recibió al Comité de Accionistas, que será el encargado de seleccionar una, a la que le darán la exclusividad para negociar durante 60 días.
El Comité está liderado por quienes eran los principales acreedores de IMPSA antes de la cesación de pagos de 2014 y que, actualmente, controlan el 65% de la firma, entre los que se encuentran el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Nación, el brasileño Bradesco y el fondo de inversión chileno Moneda Asset Management, entre otros.
Si ninguna de las ofertas les parece adecuada, el grupo puede rechazarlas y volver a reabrir el proceso o, incluso, darlo por terminado, señala la fuente cercana a la fabricante de turbinas mendocina.
Además de las empresas que presentaron propuestas, hubo otras que se mostraron interesadas en el proceso pero que desistieron de participar o les faltó tiempo para preparar la documentación necesaria.
La fabricante de turbinas austríaca Andritz estuvo observando el negocio, aunque a la distancia, pero finalmente no participó de la contienda para quedarse con su competidora, señala una sexta fuente. Algo similar ocurrió con la alemana Voith Hydro, quien también decidió no sumarse, resalta la segunda fuente.
La que sí mostró interés en el negocio fue Electroingeniería quien le envió una carta a Columbus Zuma solicitándole más tiempo para poder presentar la propuesta ya que dependía de una respuesta del gobierno nacional, explica la segunda fuente y agrega que no recibió respuesta.
La compañía de Gerardo Ferreyra tenía intenciones de, si se quedaba con IMPSA, tornarla una empresa mixta controlada en conjunto con el Estado, con un modelo similar al de Transener, que se encuentra en manos de Pampa Energía (25,50%) y de Integración Energética Argentina SA (IEASA) (25,50%), y el resto (49%) cotiza en Bolsas Y Mercados Argentinos (BYMA), resalta la misma fuente.
De hecho, el gobierno nacional es actualmente uno de los principales accionistas de la compañía a través de las participaciones con las que cuenta el Banco Nación y el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), a las que se le suman la del Hipotecario y el Provincia.
Para esto, Electroingeniería precisaba contar con definiciones que el gobierno nacional que no le podía dar debido a que las autoridades recién habían asumido, destaca. Por eso, pidió una extensión de tiempo que no le fue concedida, subraya.
Desde la administración de Alberto Fernández consideran a IMPSA una empresa estratégica para el país y así se lo han hecho saber a sus directivos todos los funcionarios con los que se han reunido, incluido el secretario de Energía, Sergio Lanziani, afirma una sexta fuente.

Un intento fallido
Antes de que los accionistas contrataran a Columbus Zuma como asesor financiero, el dueño de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, analizó la posibilidad de quedarse con la compañía mendocina, como adelantó Desarrollo Energético.
El empresario tiene actualmente obras en común con IMPSA, ya que su constructora Sociedad Argentina de Construcción y Desarrollo Estratégico (SACDE) junto con Panedile Argentina la contrataron para que les provea dos turbinas para la represa El Tambolar, que están levantando en la provincia de San Juan.
A mediados de 2019 parte del equipo de Pampa Energía se puso a trabajar en el due diligence, lo que llevó a la firma de una oferta no vinculante (non binding offer) y, finalmente, la exclusividad para la operación. Luego de casi tres meses de trabajo, terminaron el estudio y lo elevaron al directorio de la compañía un contrato posible de compra.
Finalmente, sus miembros lo analizaron en octubre y lo descartaron porque les pareció que les sería difícil y a muy largo plazo cobrar las cuentas pendientes que tiene IMPSA en Brasil y Venezuela, a lo que se le sumaba que debían hacer un recorte del 95% de su deuda de 430 millones de dólares para que les resultara atractiva.
El valor real de la compañía es uno de los temas que preocupa a los propios accionistas, quienes son conscientes que cualquier oferta de compra que reciban incluirá una quita de ese pasivo, señalan desde un fondo de inversión, que tiene una posición minoritaria en la empresa.
“Si uno toma el balance de IMPSA de 9 meses presentado el 30 de septiembre de 2019, el valor de sus propiedades, planta y equipos (300 millones de dólares) no iguala al monto de su deuda (430 millones). Por eso, sus bonos en el mercado valen cerca de 20 centavos”, explica.
Incluso, en diciembre, los directivos de la empresa pactaron con los actuales acreedores/accionistas postergar por doce meses (hasta el 20 de diciembre de 2020) el vencimiento del primer pago de intereses de deuda restructurada en 2017, que contaba un período de gracia de dos años, que terminaba el 20 de diciembre de 2019.
Pese a esto, desde la compañía se muestran confiados en el estado que se encuentra la firma y están esperanzados con la posibilidad de conseguir nuevos proyectos que le permitan estabilizarse y crecer.
“IMPSA cuenta en la actualidad con un buen número de proyectos en proceso y volviendo a reposicionarse en el mercado internacional – explica su CEO, Juan Carlos Fernández -. Entendemos que es un buen momento para cumplir con la última etapa del acuerdo de reestructuración con la búsqueda de inversores que le permitan a la compañía un crecimiento sostenido y la continuidad de sus desarrollos tecnológicos”.

Proyectos a futuro
Desde que concluyó el proceso de restructuración de su deuda en 2017, IMPSA consiguió dos contratos con la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) en sociedad con la paraguaya CIE, uno para remplazar seis turbinas, por un total de 65,71 millones de dólares, y otro para la rehabilitación completa de seis generadores, por un total de 25,09 millones de dólares.
A su vez, fue contratada por YPF en 2018 para que le proveyera un horno de crudo, un reactor hidrosulfurizador, para un equipo para la planta de agua dulce Lulunta, tapas de coke, un separador trifásico para la refinería de Luján de Cuyo, por un total de 4 millones de dólares.
Luego, cerró un acuerdo de cerca de 30 millones de dólares para suministrarle dos turbinas Francis de eje vertical, de 35 MW cada una, a la UTE entre SACDE, Panedile, Sinohydro Corporation y Petersen Thiele y Cruz, que serán instaladas en la represa El Tambolar.
IMPSA además ganó la licitación para proveer tres turbinas Francis que serán instaladas en una represa en Malasia. Sin embargo, el proyecto está paralizado a la espera de que el país asiático consiga el financiamiento y pueda adjudicarle el contrato, algo que esperan que ocurra en el primer semestre de este año. Mientras tanto, está realizando trabajos de ingeniería para estar lista cuando haya que comenzar con las obras, señala la primera fuente.
En paralelo, la compañía fue preseleccionada para remplazar tres turbinas Francis y rehabilitar tres generadores en una central hidroeléctrica en Pakistán. En el concurso de precios, obtuvieron una buena calificación en la tecnología que presentaron, explica la misma fuente y agrega que el contrato sería de cerca de 40 millones de dólares.
Finalmente, IMPSA se encuentra en la última etapa del proceso de selección que están llevando a cabo The Arab Contractors y Elsewedy Electric, para que comprar 9 turbinas Francis de 234 MW cada una para instalarlas en represa Rufiji, de 2,10 GW, que están construyendo en Tanzania, destaca.
El negocio, valuado en cerca de 200 millones de dólares, incluye todos los componentes hidro-electromecánicos. Directivos de las empresas egipcias a cargo de las obras visitarán la planta de la compañía en Mendoza en dos semanas.

Por Hernán Dobry

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