21 octubre, 2019

Preocupa a Chile la falta de política de Estado con respecto a Vaca Muerta

Existe incertidumbre sobre la posibilidad de incrementar la compra de gas natural desde la Argentina.

La inestabilidad argentina para mantener en firme las exportaciones de gas natural en el futuro cercano preocupa a empresarios y funcionarios chilenos ya que eso pondría en riesgo su plan de usar el fluido para remplazar parte del consumo de carbón para la generación eléctrica. Así, lo manifestaron durante la Tercera Cumbre Latinoamericana de Energía realizada en Santiago el 16 y 17 de octubre.
La mañana de la segunda jornada del evento estuvo dedicada especialmente a la relación bilateral en temas energéticos, donde las compañías nacionales intentaron llevar tranquilidad a sus pares trasandinos, pero recibieron a cambio el escepticismo del mundo corporativo local sobre la posibilidad de que vuelva a haber recortes en los envíos, como ocurrió entre 2004 y 2018.
El interés de las empresas argentinas por ganar el mercado chileno es cada vez más importante de la mano de los excedentes que existen en gran parte del año en la producción de gas no convencional, que ha comenzado a exportarse desde octubre del año pasado, luego de estar paralizadas las operaciones durante 14 años.
La continuidad en estas y otras operaciones con el exterior es una de las condiciones centrales que ponen las petroleras para seguir adelante e incrementar sus planes de exploración y producción en la cuenca neuquina, por lo que le piden al nuevo gobierno un “blindaje de Vaca Muerta”, que incluya reglas del juego claras y seguridad jurídica para continuar invirtiendo en esta región.
En el evento, representantes de Tecpetrol, Compañía General de Combustibles (CGC), YPF, Pampa Energía, Shell Argentina se mostraron interesados en crear nuevos negocios con Chile vinculados al gas natural, en aumentar los actuales y, a la vez, en mostrar que los que tienen seguirán su curso normal en el futuro sin importar quién ocupe la Casa Rosada en el próximo mandato.
Incluso, la petrolera controlada por el Estado abrió una oficina en Santiago en julio, comandada por su gerente Comercial de Gas Natural Regional, Santiago Romero, dedicada especialmente a motorizar este negocio con Chile, pero también con Brasil y Uruguay.
La preocupación chilena sobre la continuidad en firme de la provisión no es para menos. El gobierno de Sebastián Piñera ha lanzado un plan para eliminar por completo el consumo de carbón en la generación energética para 2030 y una de las soluciones de transición hacia las renovables que plantean sus empresas es a través del fluido proveniente, en buena parte, de la Argentina.
En la actualidad, Chile lleva importados 18.809 millones de metros cúbicos (150,90 millones de toneladas) de gas natural y 1.000 millones de metros cúbicos (8,03 millones de toneladas) de gas licuado del petróleo (GLP) durante 2019, según datos de su Ministerio de Energía.
Sin embargo, la alternativa de remplazar buena parte de lo que ahora recibe desde los Estados Unidos, Reino Unidos, Italia, España, Alemania y China, por otro de la Argentina, ha sido puesta en duda en las últimas semanas debido a la falta de seguridad a largo plazo que muestra el país para su suministro y a los posibles cambios en las políticas actuales que podría implementar una potencial administración de Alberto Fernández.
Esta preocupación se basa en la falta de cumplimiento de los compromisos internacionales que arrastra la Argentina en los últimos años, pero se acentuó luego de que se conociera el documento sobre energía que le presentó el Partido Justicialista al candidato del Frente de Todos en el que propone medidas que podrían afectar la provisión continua y sostenida a Chile.
“La salud energética de una Nación no pasa por una balanza comercial energética superavitaria, ni por el estado de la capacidad exportadora del país, todo lo cual por supuesto es más que deseable. La salud energética de una Nación es la salud energética de su pueblo y la de su aparato productivo e industrial”, sostiene la propuesta.
Además, el documento aclara que “se formulará un plan estratégico de desarrollo de Vaca Muerta, que incluirá un plan de infraestructura para la distribución del gas a los distintos puntos del país (generadoras, industrias, usuarios, puertos)” y remarca que “Vaca Muerta debe desenvolverse en función de las necesidades de desarrollo socioeconómico del país, no del de actores particulares”.
La preocupación no es menor ya que en 2004 el gobierno de Néstor Kirchner decidió cerrar la exportación a Chile, acordada en la década del ’90 y que alcanzó volúmenes de 22 millones de metros cúbicos por día (MCD) durante la administración de Carlos Menem. Tras la decisión argentina, Santiago se declaró en emergencia y debió salir a buscar sustitutos de urgencia que le resultaron más onerosos, algo que no desean que vuelva a ocurrir.
Tras el incremento en la producción en Vaca Muerta, la Secretaría de Energía de la Nación volvió a autorizar las ventas al exterior, con condición interrumpible en caso de necesidad de garantizar el abastecimiento del mercado interno, por un máximo de 1,30 millones de MCD hasta el 1 de mayo de 2019, mediante a la Resolución 57, del 22 de octubre de 2018.
La medida formó parte del Protocolo de Acuerdo de Exportación, Importación, Comercialización y Transporte de Energía Eléctrica y Gas Natural que firmaron en abril del año pasado los presidentes Mauricio Macri y Sebastián Piñera.
Esta resolución fue complementada, luego, por la Disposición 168, del 20 de agosto de 2019, que cuenta con la variante de que no se podrá paralizar el suministro pautado en los contratos con un tope de 10 millones de MCD hasta el 15 de mayo, lo que implica que habrá exportaciones en firme por primera vez en 15 años.
Hasta el momento, empresas como Pan American Energy (PAE), YPF, CGC y Pampa Energía, entre otras, han estado haciendo negocios con sus parece chilenos por un total de 1.445 millones de metros cúbicos de gas natural (11,60 millones de toneladas) y 328,69 millones (2,64 millones de toneladas) de GLP en lo que va del año, según datos oficiales del Ministerio de Energía de Chile.
Incluso, la primera solicitó permiso para venderles hasta 1,50 millones de MCD para ser usados en las centrales térmicas de Colbún a un precio de 3,14 dólares por millón de BTU (mBTU), mientras que la compañía de Marcelo Mindlin hizo lo propio para proveerle hasta 600.000 MCD a 3,11 dólares por mBTU a la estatal ENAP.
Sin embargo, el optimismo comercial que se había generado entre ambos países en estos dos años comenzó a decaer tras conocerse el resultado de las PASO y la posibilidad que, una vez más, vuelvan a cambiar las reglas del juego para el sector.
Juan Carlos Burgos, especialista de Seguridad y Mercado Energético del Ministerio de Energía de Chile, remarcó en el evento que la “falta de previsión” para importar gas de la Argentina en el futuro cercano pone en duda la posibilidad de que su país pueda volcarse a remplazar el carbón con el fluido para generar electricidad en sus centrales térmicas.
De la misma forma, Nelson Donoso, gerente general de Innergy, remarcó que la falta “reglas del juego claras” provenientes de Buenos Aires crean incertidumbre en las empresas de su país, que necesitan tener contratos de largo plazo “que sean cumplidos” para sustituir a sus proveedores actuales y desarrollar el sector energético.
La incertidumbre ha llegado a tal punto que la empresa Methanex Chile decidió postergar hasta 2021 su plan de expandir su planta para incrementar la producción de metanol y otros negocios, prevista para 2020, hasta que no haya señales claras del gobierno argentino sobre la provisión de gas natural, afirma su gerente general, Alejandro Larrive.
La falta de previsibilidad y seguridad jurídica argentina también está afectando otros sectores como el de la generación eléctrica. Diversas empresas trasandinas, están analizando proyectos para producir electricidad con parques renovables en varias provincias y transportarla del otro lado de la cordillera, como parte del programa de descarbonización del gobierno de Piñera.
“El riesgo argentino sigue siendo grande porque no sabemos si se van a respetar los contratos en el futuro para vender la energía, como ocurrió con el gas en el pasado. Eso incrementa el costo de financiamiento y reduce la cantidad de interesados en invertir en el proyecto”, afirma Horacio Vázquez, fundador y CEO de Lader Energy, quien cuenta un parque solar de 400 MW para ser construido con este fin en la provincia de San Juan.
En este terreno, la Agencia de Desarrollo e Inversiones de Neuquén (ADI-NQN) tiene en carpeta once proyectos geotérmicos, eólicos, solares y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos en su territorio, para generar un total de 462 MW de electricidad para vendérsela a Chile, como fue adelantado por Desarrollo Energético.
En el mismo sentido, Enel Américas está negociando con el gobierno de Mendoza la construcción de una línea de alta tensión para transportar la electricidad de fuentes renovables que se produzca en la provincia para ser vendida a distribuidoras de energía chilenas.
Por Hernán Dobry

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