13 mayo, 2020

Nueva crisis para el sector eólico argentino

Varios proyectos podrían quedar paralizados por la cuarentena.

Las obras de gran parte de los parques eólicos en la Argentina podrían paralizarse en los próximos meses si el gobierno no flexibiliza el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO) que decretó el 20 de marzo para combatir la pandemia de coronavirus, ya que esto les imposibilita a las empresas el ingreso de los técnicos extranjeros que necesitan para concluir con su construcción.
La presencia de los especialistas es indispensable para que las compañías puedan realizar el comisionado en frío y caliente (cold and hot commissioning) y, así, poner en operación comercial los proyectos y empezar a inyectar electricidad al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
El primero de estos procesos se lleva a cabo cuando se termina la instalación de los aerogeneradores y permite validar su funcionamiento antes de que sean sometidos a las pruebas con carga. En tanto, el segundo se realiza cuando ya se encuentra energizado e incluye evaluaciones funcionales, de comunicación y de control y protección.
El proceso de comisionado sólo lo pueden realizar técnicos matriculados que estén habilitados para hacerlo en esos equipos, para que los fabricantes les reconozcan las garantías si se llega a producir alguna falla o desperfecto, explica una fuente cercana a Total Eren, que está levantando los parques Malaspina (50,40 MW) y Vientos Los Hércules (97,20 MW), en la provincia de Santa Cruz.
La mayoría de las productoras de turbinas suelen traer a sus propios especialistas desde sus casas matrices o alguna de sus sucursales en el exterior para realizar estos procesos, pero la paralización de los vuelos internacionales que decretó el gobierno hasta septiembre les impedirá llegar en los próximos meses cuando tengan que hacer esta tarea.
Este nuevo problema ha incrementado la tensión entre las compañías energéticas ya que si no logran encontrarle una solución tendrán que atrasar una vez más el inicio de las operaciones comerciales (COD por sus siglas en ingles) de los proyectos. Eso, a su vez, les provocará un perjuicio económico porque no podrán comenzar a facturar la electricidad y muchas de ellas esperan contar con esos fondos para pagar parte de los créditos y bonos que emitieron en el exterior para financiar las obras.
Genneia está analizando varias alternativas. Una de ellas es traer a los técnicos de Nordex en un vuelo privado directo desde el exterior, con autorización del gobierno, para que vengan a hacer el trabajo cuando terminen de instalar las turbinas Delta 4000 en los parques Chubut Norte II (26 MW), Chubut Norte III (83 MW) y Chubut Norte IV (58 MW), que está llevando a cabo junto a Pan American Energy (PAE), explica una fuente cercana a la empresa.
Los equipos llegaron a Puerto Madryn, dese Alemania, el 3 de abril y la empresa espera poder tener montados todos los aerogeneradores entre junio y agosto, para luego poder iniciar los procesos de comisionado. “Cuando llegan, hacen la cuarentena de 14 días y, luego, empiezan con sus tareas. Algunos extranjeros están viniendo del exterior para reparar fallas en el sector petrolero con permiso oficial”, resalta.
Este mismo problema está padeciendo Total Eren, que ya tiene casi terminada la construcción de Malaspina y Vientos Los Hércules, por lo que ha decidido realizar trabajos que pensaba hacer después de que los parques estuvieran conectados, para ir ganando tiempo.
“Los técnicos alemanes de Senvion se fueron y hasta septiembre no pueden volver. La conexión de los proyectos se hace sólo con gente de afuera. No se puede hacer por videocámara porque no hay personal certificado en el país que lo realice y si lo hubiera, tampoco hay señal de internet en las zonas donde están las torres – explica la fuente cercana a la empresa francesa de energía -. Estamos haciendo trabajos en las turbinas, la terminación de la parte mecánica con 7 de los 10 portugueses que teníamos trabajando antes de la cuarentena y se quedaron en el país”.
Los que más han sufrido esta situación fueron los de Xinjiang Goldwind Science and Technology, que están construyendo Loma Blanca I y III (50 MW cada uno) y Loma Blanca VI (100 MW), en la provincia de Chubut, y Miramar (98 MW), en la de Buenos Aires.
La fabricante de turbinas empezó a tener este problema cuando tuvo que habilitar su proyecto Loma Blanca II (50 MW) entre febrero y principios de marzo, ya que para ese entonces China había cerrado sus fronteras y los técnicos de la empresa no podían viajar a la Argentina para realizar el comisionado que le permitiera empezar a despachar electricidad. “Esto demoró bastante la cuestión hasta que pudieron venir y pusieron en operación comercial el parque”, explica una fuente cercana a la empresa.
Como adelantó Desarrollo Energético, esta situación tampoco le permitía que llegaran desde su país algunas partes necesarias para seguir adelante con la instalación de los aerogeneradores, que ya están todos en la Argentina desde diciembre, porque se habían frenado todos los envíos, lo que los obligó a detener los trabajos por un tiempo.
“Antes teníamos el problema que no podían salir de China los técnicos para venir al país a terminar Loma Blanca II y, ahora que pueden hacerlo, no los dejan entrar en la Argentina, lo que nuevamente nos va a provocar un atraso”, señala la misma fuente, que no pudo precisar de cuánto tiempo será.

Soluciones locales
Empresas como Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR), Central Puerto, YPF Luz y AES Argentina lograron solucionar este problema ya que sus proveedores realizarán los trabajos de comisionado con técnicos argentinos o con extranjeros que se quedaron en el país.
Vestas Wind Systems formó un equipo en Bahía Blanca capacitado para realizar estos trabajos hace dos años e, incluso, ha exportado estos servicios a otros países de América Latina, resalta una fuente cercana a la compañía danesa.
En el caso de PCR, está llevando a cabo actualmente el comisionado de cada turbina V-136 (4,2 MW cada una) con los técnicos locales, a medida que las van instalando sobre las torres en El Mataco (100 MW), en la provincia de Buenos Aires, en lugar de hacerlo todo junto al final, explica una fuente cercana la empresa.
La firma petrolera y productora de cemento espera tener terminado el parque a fines de junio, debido a los retrasos que le provocó la paralización de las obras en la primera etapa de la cuarentena, ya que originalmente pensaba tenerlo listo para comienzos de ese mes.
PCR fue adjudicada con un PPA a 20 años de 40,27 dólares por MW para construir el Mataco y San Jorge (que ya está operando), de 100 MW cada uno, en licitación RenovAr 2,5, en diciembre de 2017.
La firma danesa espera llevar adelante una tarea similar entre fines de julio y principios de agosto en el parque La Genoveva (86,63 MW), donde realizará los trabajos de comisionado con su equipo local.
Sin embargo, desde la compañía energética argentina señalan que probablemente “tengan un problema con los especialistas de Vestas si no se libera el tema” para que lleguen los técnicos del extranjero.
La fabricante de turbinas señala que esto no va a ocurrir y que el conflicto se encuentra en las obras de la subestación, que cuenta con equipos españoles y sus técnicos son los que se verán imposibilitados de arribar al país.
Central Puerto fue adjudicada con un PPA de 40,90 dólares por MW para levantar La Genoveva, en la provincia de Buenos Aires, en la licitación internacional RenovAr 2, en septiembre de 2017.
En una situación similar se encuentra AES Argentina ya que podría resolver la cuestión del comisionado de sus equipos con los técnicos que Acciona cuenta actualmente en la Argentina, explican una fuente cercana a firma alemana.
En la actualidad, la fabricante de turbinas germana está produciendo las nacelles para sus aerogeneradores AW132/3300 en su planta instalada en la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), en la provincia de Córdoba, que instalará en los parques Vientos Neuquinos I y II (100 MW), en Neuquén.
“En un tiempo más también estarán listas las torres en las que se montarán los equipos. Tenemos en la Argentina los técnicos para hacer el comisionado para AES ya que están preparados para trabajar con ese modelo de turbinas de Acciona”, explica la misma fuente.
Desde la compañía estadounidense de energía aún no se han preocupado por este tema, ya que se encuentran enfocados en terminar con la construcción del parque. “Tuvimos atraso por el parate de las obras, por lo que pensamos que vamos a concluirlo para agosto. Estamos esperando para ver qué va a pasar con el comisionado porque aún nos queda tiempo por delante y quizás ya estén habilitados los vuelos”, sostiene una fuente cercana a la empresa.
AES Argentina obtuvo prioridad de despacho para levantar el parque eólico Vientos Neuquinos, de 79,20 MW, en la tercera ronda realizada por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA (CAMMESA) en junio de 2018 y debía finalizar con el proyecto el 13 de febrero de 2020.
Finalmente, YPF Luz espera no tener problemas de este tipo en Los Teros I, II (122,55 y 49,80 MW), en la provincia de Buenos Aires, y Cañadón León I y II (99 y 20 MW), en Santa Cruz ya que los técnicos de General Electric (GE) permanecieron en el país.
“En Los Teros I, ya hicimos el comisionado de casi todos los equipos. Esperamos tener en julio la habilitación comercial – explica una fuente cercana la compañía -. GE dejó técnicos brasileños en el país que se querían ir y les perdimos que se quedaran. Incluso, trajeron para otros trabajos a algunos de Brasil por tierra, en autos, que hicieron la cuarentena y luego se pusieron a trabajar”.
Para Cañadón León, aún tiene más tiempo por delante ya que esperan realizar la habilitación de los generadores a fin de año, mientras que en Los Teros II estos trabajos se harán a comienzos de 2021, señala.
YPF Luz obtuvo un PPA a 20 años de 41,50 dólares por MW para construir el parque eólico Cañadón León, en Santa Cruz, en la licitación internacional RenovAr 2, en septiembre de 2017.
En tanto, CAMMESA le asignó prioridad de despacho a la empresa energética para levantar los Los Teros I, II en la segunda, tercera y cuarta ronda que realizó en junio, septiembre y diciembre de 2018, respectivamente

Los problemas de la cuarentena
Si bien las empresas de energía fueron habilitadas para reanudar los trabajos mediante la decisión administrativa 468/2020 firmada por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero el 6 de abril, ninguna de ellas logró recuperar el ritmo que traía previo al inicio del ASPO.
La mayoría de las compañías coincide en que el parate de un mes les está provocando un atraso de un bimestre en las obras debido a las dificultades para movilizar a los operarios desde otras provincias hasta los parques, muchos de ellos en la Patagonia.
“El impacto se nota en la inercia que tenían las obras antes de la paralización de la construcción y que está costando recuperar. Se siente como si hubiéramos estado sin trabajar durante dos meses porque hubo que volver a llevar al lugar a toda la gente”, afirma la fuente cercana a Genneia.
La compañía pudo volver a retomar la construcción de sus parques Chubut Norte II, III y IV a partir del 14 de abril, cinco días después de que se levantó el ASPO para las empresas energéticas y ya cuenta con unas 325 personas en el lugar.
Genneia fue adjudicada con dos PPA a 20 años de 38,90 dólares por MW para desarrollar Chubut Norte III y IV en la licitación RenovAR 2, en diciembre de 2017, que deberán conectarse al SADI a partir del segundo trimestre de 2020.
YPF Luz también calcula que el parate de la cuarentena le ha ocasionado un atraso de dos meses en la construcción de los parques, ya que actualmente ha conseguido que el 80% de la gente retorne a sus labores. “El personal de GE que estaba realizando la instalación de los equipos en Los Teros se quedó, pero les faltan técnicos para terminar con la subestación”, resalta la fuente cercana a la unidad energética de la petrolera controlada por el Estado.
A estos problemas, se le sumaron otros provocados por las políticas de los intendentes locales. “La falta de una bajada de línea clara del gobierno nacional hace que cada uno haga lo que quiera. Estamos teniendo conflictos con los municipios de Santa Cruz que no quieren que ingrese a trabajar gente que viene de otras localidades del país y algunos les piden que hagan 14 días de confinamiento. Algunos, nos dicen, que no puede entrar personal de afuera, pero nos ofrecen a cambio pobladores del lugar para darles empleo”, explica.
Una situación similar está padeciendo Total Eren en la misma provincia para continuar con la construcción de sus proyectos, ya que pudieron reanudar los trabajos el 8 de abril y, actualmente, cuentan con el 70% del personal que tenían antes de la cuarentena.
“No creo que podamos alcanzar nuevamente el 100% de la capacidad de trabajo. La gente no tiene como llegar porque están en otras partes del del país. Los servicios tampoco pueden hacerlo porque deben hacer cuarentena cuando llegan y se van de la provincia y muchas veces tiene que estar en la obra unos días, por lo que no les es rentable venir”, resalta la fuente cercana la empresa francesa.
A su vez, señala que también están teniendo problemas para terminar con la subestación ya que ABB y Siemens no están pudiendo instalar parte de los equipos que tiene comprometidos porque no carecen de los materiales necesarios para hacerlo.
“La obra civil está terminada, pero quedan por poner las cabinas y las celdas. Los que estaban haciendo los tableros no están operando tampoco al 100% porque sus propios proveedores no les están entregando las partes. Tampoco están llegando los repuestos y nos dijeron que hasta julio no van a venir”, detalla.
Total Eren fue adjudicada con un PPA a 20 años de 62,88 dólares por MW para construir Vientos Los Hércules en la licitación RenovAr 1, en 2016. A su vez, compró Malaspina, el proyecto de IMPSA, que había obtenido un contrato de 72 dólares por MW mediante la Resolución 202.
Finalmente, la que mayores problemas ha tenido fue Goldwind debido a que empezó a sufrir las consecuencias del coronavirus desde que se desató en China en febrero, ya que no sólo dejaron de llegar al país sus técnicos sino, también, los equipos y repuestos que necesitaban para las obras.
A esto se le sumó, luego, la cuarentena que paralizó por completo las obras a principios de marzo, que se retomaron a partir del 8 de abril. “El atraso de un mes nos representó dos meses de postergación en la construcción. Aún nos faltan parte de las piezas y personal técnico que tiene que venir de China”, explica la fuente cercana a la fabricante de turbinas asiática.
La compañía esperaba terminar con la construcción de Loma Blanca III y VI entre enero y febrero, en donde le falta concluir una línea de alta tensión para conectarlos con la red, por lo que aún no tiene un panorama claro de cuándo podrán finalizar con las obras
Por otra parte, Loma Blanca I ya cuenta con la subestación terminada pero aún le quedan por instalar varias turbinas, mientras que Miramar está avanzado en un 70%, señala.
Goldwind adquirió Loma Blanca I, II, III en 2017. Los tres proyectos fueron adjudicados con un PPA a 20 años de 73,12 dólares por MW bajo la Resolución 202 del ex Ministerio de Energía y Minería de la Nación.
En tanto, Miramar y Loma Blanca VI, que fueron comprados en la misma operación, obtuvieron un contrato de 65,40 y 53,50 dólares por MW, respectivamente, durante la licitación RenvoAr 1,5.

Por Hernán Dobry

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