21 noviembre, 2019

Helport deja la obra pública para focalizarse en nuevos negocios

La empresa Corporación América dedicarse a ser socio estratégico de grandes concesiones.

Helport dejará el negocio de la construcción de obras públicas para dedicarse sólo a ser el socio estratégico de grandes concesiones, en sociedad con otras empresas que se encargarán de los trabajos, según cuatro fuentes cercanas a la compañía.
La decisión de transformar su modelo de negocios fue tomada por su dueño, Eduardo Eurnekian, cansado de los problemas que le ocasionó la causa de los cuadernos y el manejo que tuvo la administración de Mauricio Macri de los contratos del sector, explica una de las fuentes.
A fines de diciembre de 2018, el ex presidente de Helport, Juan Manuel Collazo, confesó en un escrito presentado ante el juez federal Claudio Bonadío haber pagado coimas al director ejecutivo del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti, para que no le revocaran la concesión de un corredor vial.
“Las entregas las hice en el despacho de Uberti en sobres cerrados que según me enteré por (Juan Marcos) Perona nunca superaron los 55 o 60 mil dólares anuales que percibió Uberti, a partir del segundo semestre de 2004 hasta el primer semestre del 2007 que es cuando se fue del cargo”, declaró en el documento, cuando fue llamado a indagatoria.
A fines de enero de 2019, Eurnekian negó esto en otro escrito presentado también ante Bonadío cuando fue a declarar en Comodoro Py. El magistrado, finalmente, dictó el 6 de junio la falta de mérito para procesarlo o sobreseerlo.
“Jamás concreté, mandé concretar, consentí o fui sujeto de insinuación alguna para la realización de pagos al Sr. Uberti, ni al Sr. [Ricardo] Jaime, ni al Sr. [Julio] De Vido o de manera directa o indirecta al expresidente [Néstor] Kirchner – destacó el empresario -. En relación a ello quiero dejar totalmente en claro que jamás fui informado por nadie de tal ilegal pedido por parte de Uberti, ni del pago realizado por Perona con la intermediación de Collazo (ni en el momento en que ello ocurrió, ni con posterioridad)”.
Collazo terminó renunciando a la presidencia de Helport el 14 de marzo y fue remplazado por Máximo Bomchil ese mismo día. El abogado, que también es miembro del directorio de Corporación América, decidió dejar su cargo la semana pasada, afirma una segunda fuente. Eurnkeian espera, en su lugar, nombrar a fin de año a alguien de su máxima confianza que ya trabaja en el grupo, dice la primera fuente.
“El daño que le causó Macri al sector es incalculable”, destaca la misma fuente y agrega que Corporación América “no quiere más obra pública”, al igual que está pasando con otras constructoras de las grandes que también “se cansaron”, a lo que se suma que este “mercado se va a reducir” en los próximos años.
Con este nuevo perfil comercial, Helport se convertirá en una estructuradora de grandes operaciones que incluyan concesiones para la operación de distinta clase de negocios en los que siempre tendrá como socia a una constructora que será la encargada de las obras, explica la misma fuente.
Así, dejará de participar en licitaciones de todo tipo de obra pública, salvo que se trate de proyectos importantes, resalta y agrega que en ese caso lo hará en carácter de armadora y gerenciadora de la UTE. A su vez, seguirá encargada de las obras que realiza Aeropuertos Argentina 2000, otras de las firmas de Corporación América.
En la actualidad, la empresa ya cumple ese rol en el consorcio que conformó con Panedile Argentina, Eleprint y SA Obras y Servicios (COPASA) para construir 1.024 kilómetros de rutas y autopistas en el Corredor E y F.
La UTE fue adjudicado con dos contratos bajo la modalidad de participación público-privada (PPP) por un total de 1.732 millones de dólares en la licitación que realizó el Ministerio de Transporte en junio de 2018.
El consorcio está trabajando en el mantenimiento del protocolo de seguridad en las rutas e instalando cuatro frentes de trabajo para la construcción de la autopista mientras intenta obtener el financiamiento para llevar adelante la totalidad de las obras.
Para esto, está utilizando el flujo de caja de 200 millones de dólares (antes de los pagos de la deuda y los costos) generado por los peajes en algunas rutas para financiar las obras. Según el contrato adjudicado en la licitación, continuará cobrando las tarifas a los automovilistas durante el proceso de construcción.
La UTE estuvo negociando un crédito a largo plazo con Citigroup, UBS, Itaú y Banco Galicia, pero tuvo que paralizar las conversaciones debido a la crisis financiera en el país y la incertidumbre sobre las medidas que tomará el próximo gobierno, como fue adelantado por Desarrollo Energético.
Por otra parte, Helport junto a José J Chediack y Sabavisa fueron adjudicados con un contrato de 2.670 millones de pesos para realizar la etapa IV del dragado del río Salado, en la provincia de Buenos Aires, en la licitación organizada por el Ministerio del Interior Obras Públicas y Vivienda en diciembre de 2018.
El proceso también tuvo sus inconvenientes ya que la cartera conducida por Rogelio Frigerio postergó durante cuatro meses la firma del documento, debido a que no quería aprobarlos hasta que el Procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías autorizara la transacción, como fue adelantado por Desarrollo Energético.
De esta forma, buscaba resguardarse de futuras acusaciones judiciales debido a que el presidente de Benito Roggio, Aldo Roggio, (que ganó otro tramo del concurso de precios) fue encarcelado acusado de pagar coimas al gobierno de Cristina Kirchner.
Finalmente, Helport fue adjudicada por el gobierno de Cristina Kirchner con un contrato de 2.200 millones de dólares, para la construcción de la represa Chihuido I, de 637 MW, en la provincia de Neuquén, que terminó siendo conflictivo.
En los últimos cinco años, el consorcio conformado junto a Panedile, Jose J Chediack, Eleprint e Hidroeléctrica Ameghino, buscó diferentes alternativas para financiar su desarrollo, pero el gobierno de Macri fue vetando una a una las propuestas hasta suspender su continuidad. Incluso, está buscando cancelarlo definitivamente y remplazarlo por otro, como fue adelantado por Desarrollo Energético.
El proyecto fue paralizado el 10 de julio de 2018 como parte del programa de reducción del déficit fiscal acordado por el gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para recibir más asistencia financiera.
El gobierno de Alemania ofreció a su Macri un préstamo sindicado con bancos privados para financiar la totalidad de las obras, durante la visita de la canciller Angela Merkel a Buenos Aires en la reunión del G20 celebrada los días 30 de noviembre y 1 de diciembre de 2018.
Un sindicato compuesto por Banco Santander, ING Bank, BayernLB [Bayerische Landesbank], y Landesbank Baden Wurttemberg (LBBW) propuso respaldar Chihuido I, con un préstamo de 2.200 millones de dólares (después de cargos y comisiones) a 20 años con un período de gracia de cinco años.
La mayoría de los préstamos tendrán garantías financieras de Euler Hermes Group, y una pequeña parte de SACE (Servizi Assicurativi del Commercio Estero) con tasas del 10%-12% para la garantía de 20 años.
Sin embargo, esta opción se cayó, luego que la fabricante germana de turbinas se reunió con el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, quien les informó que el gobierno no podía poner la garantía soberana por lo que era imposible seguir adelante con el proceso de financiamiento, resalta la segunda fuente y agrega que esto provocó el enojo de la empresa.
Hace tres años, el gobierno ruso le había ofrecido un préstamo de 1.660 millones de dólares a 20 años y 66 meses de gracia provisto por su banco de desarrollo Vnesheconombank, que incluía a empresas de su país como Inter RAO y OSJC Power Machines como proveedoras de las turbinas y generadoras. La transacción se cayó luego de que Macri no aceptara la tasa de interés del 6,50%.
En mayo de 2017, Helport llegó a un acuerdo para un crédito sindicado de 2.200 millones de dólares y una tasa del 3-3,50% con un grupo de bancos chinos, liderados por Bank of China. Pero Beijing congeló el procesó luego de que el gobierno argentino frenara la construcción de dos represas en la provincia de Santa Cruz, adjudicadas a firmas de ese país.
Chihuido I había sido adjudicada originalmente en 2010 a un consorcio que incluía a la brasileña OAS e iba a ser financiado por el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES). Sin embargo, la propuesta fracasó después de que el Gobierno no pudiera fondear su parte a través de la ANSES.
La represa fue re-subastada en 2014 y fue allí que la UTE liderada por Helport obtuvo el contrato, tras superar a IMPSA, a las sociedades entre Electroingeniería y China Gezhouba Group Corporation (CGGC), y a la de Power Construction Corporation de China (PowerChina), HydroChina Corporation y varias firmas locales.

Por Hernán Dobry

Temas

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *