4 febrero, 2020

El plan de Alemania para Chihuido I

Voith Hydro y la canciller Ángela Merkel le plantearon a Alberto Fernández que interceda para continuar con el proyecto.

La canciller Ángela Merkel y Voith Hydro buscan avanzar con la construcción de la central hidroeléctrica Chihuido I, de 637 MW, en la provincia, de Neuquén. Así se lo hicieron saber al presidente Alberto Fernández durante las reuniones que mantuvo ayer en Berlín durante su segundo día de gira por Alemania, afirma una fuente cercana al gobierno.
Durante el desayuno con empresas germanas, el representante de la fabricante de turbinas le comentó los problemas que vienen afrontando desde hace un año y medio para poder comenzar con el desarrollo del proyecto. El mandatario, en tanto, se comprometió a buscar una solución para seguir adelante con el proceso.
“Se habló bastante del tema Chihuido. Alberto lo conocía bien porque se inició cuando él era jefe de gabinete. Además, les adelantó su interés en avanzar con la obra, que fue paralizada por Mauricio Macri, lo que enojó bastante al gobierno alemán”, sostiene la misma fuente.
El tema volvió a salir durante le cena que mantuvo con Merkel, en la que la Canciller le hizo comentarios sobre “todas las empresas” alemanas que tienen negocios en el país, incluida Voith Hydro. “El interés por parte de la industria alemana es muy grande”, sostuvo y propuso “hablar sobre posibles proyectos de inversiones entre Alemania y la Argentina”.
La mandataria germana ha estado involucrada personalmente en los últimos dos años en las gestiones para conseguir el financiamiento necesario para la obra, que incluye, además, la contratación de la fabricante de turbinas de su país como proveedora del proyecto.
Incluso, durante la reunión del G20, que se realizó en Buenos Aires entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre de 2018, le propuso a Macri respaldar la totalidad de las obras, para evitar que la Argentina tuviera que poner el 15% del total de los fondos que le correspondían por contrato.
La oferta incluía dos préstamos sindicados, uno de largo plazo y otro puente, por un total de 2.200 millones de dólares con bancos privados germanos y españoles y garantizados por las agencias de crédito a la exportación (ECA) alemanas e italianas.
El primero era de 1.950 millones de dólares con tasa del 6,62% (luego de cargos y comisiones) a 20 años (con cinco de gracia) con el Banco Santander, ING Bank Bayerische Landesbank y Landesbank Baden Wurttemberg (LBBW) para cubrir el 85% de las necesidades de las obras.
El segundo incluía un desembolso de cerca de 330 millones de dólares a cuatro años (el plazo que demandará la construcción) con las mismas entidades financieras para fondear el 15% restante, que debía ser aportado por el gobierno argentino.
La mayoría de estos préstamos iban a ser garantizados por la ECA germana, Euler Hermes Group, y una porción menor por la italiana, Servizi Assicurativi del Commercio Estero (SACE), con tasas de entre el 10 y el 12%.
Uno de los problemas que aún quedan por resolver para concretar el crédito es si la Argentina podrá ofrecer una garantía soberana para respaldarlo, condición indispensable para que se puedan llevar adelante los desembolsos afirma una segunda fuente cercana a Voith. Esto debería negociarse con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya que incrementaría el endeudamiento del gobierno, algo que está vedado por el acuerdo firmado por el gobierno de Macri para recibir asistencia financiera.
Más allá de esto, la administración de Alberto Fernández tendrá que llegar primero a un arreglo con la entidad multilateral y con los acreedores de la deuda para poder avanzar con cualquier tipo de financiamiento, ya que ningún banco le va a prestar dinero si el país entra en una cesación de pagos, explica.
La ayuda de Alemania será de gran importancia para las negociaciones que mantendrá el ministro de Economía, Martín Guzmán, con el FMI, y fue uno de los temas centrales que abordaron ambos mandatarios durante la cena. Allí, Merkel se comprometió a respaldar al país en las gestiones.
“La Argentina no se encuentra en una situación económica fácil, y por eso es importante que hablemos de nuestras relaciones económicas también y pensar cómo desde Alemania, desde Europa, podemos apoyarle, y ayudarles”, afirmó la Canciller.

Los pasos a seguir
La reunión de esta mañana con Alberto Fernández es la primera parte de la estrategia que tiene pensada Voith Hydro para lograr destrabar las obras de Chihuido I. Como lo adelantó Desarrollo Energético, la empresa alemana venía buscando este encuentro desde que el presidente ganó las elecciones y planeaba realizar un viaje a Europa en noviembre.
La siguiente fase estará a cargo del titular de Corporación América, Eduardo Eurnekian, cuya firma Helport es la cabeza del consorcio que ganó la licitación para desarrollar la represa hidroeléctrica en Neuquén. El empresario viajará en los próximos días a Alemania, donde se reunirá con los funcionarios de la compañía y del gobierno germano, señala la primera fuente.
Voith Hydro decidió desplazar a todos los intermediarios y lobistas locales y dejar en sus manos el manejo de las tratativas con el gobierno nacional, como parte de su estrategia para lugar destrabar el inicio de los trabajos en Chihuido I, explica la segunda fuente.
El empresario le asegura un acceso directo a la administración de Alberto Fernández, al punto de que el vicepresidente de Corporación América (en ejercicio de la Presidencia), Rafael Bielsa, acaba de ser nombrado embajador en Chile, resalta.
Sin embargo, Voith Hydro también delegó en el embajador alemán en la Argentina, Jürgen Mertens, las gestiones con el gobierno nacional, para ejercer una doble presión, ya que “Eurnekian tiene muchos intereses y contratos para negociar y teme que pueda utilizar a Chihuido como una moneda de cambio, en caso de necesitarlo”, destaca.

Un contrato paralizado
Esta nueva gestión de Voith Hydro se produce un año y medio después de que el por entones vicejefe de gabinete, Gustavo Lopetegui, les notificara a tres de sus directivos que el proyecto se encontraba congelado porque la Argentina no podía poner la garantía soberana necesaria para seguir adelante con el proceso de financiamiento debido al plan de reducción del déficit que estaba encarando para alcanzar las metas acordadas con el FMI para recibir asistencia financiera.
En la reunión, realizada el 10 de julio de 2018 en la Casa Rosada, habían participado Mertens, el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, el secretario de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación, Pablo Bereciartua, y los presidentes de Helport, Juan Manuel Collazo, y Eleprint, Gustavo Weiss, quienes forman parte del consorcio que fue adjudicado con la obra.
La constructora de Eduardo Eurnekian cuenta con un 41% de la UTE, Panedile Argentina con el 31%, y el resto está en manos de Jose J Chediack, Hidroeléctrica Ameghino y Eleprint.
La medida sorprendió a todos los presentes y provocó el enojo de las empresarios argentinos y alemanes, que habían viajado especialmente a Buenos Aires convencidos de que esa reunión había sido convocada para firmar el contrato para comenzar con los trabajos.
Sin embargo, para el momento de la reunión, aún les faltaba conseguir cerca de 400 millones de dólares para poder comenzar con las obras. Ese fue el justificativo que usó el gobierno para paralizar el proceso.
Por eso, Corporación América había barajado la posibilidad de sumar a China State Construction Engineering como socia para que realizara parte de la obra civil a cambio de un préstamo de casi 200 millones de dólares para completar lo que le faltaba. Todo se paralizó tras la reunión con Lopetegui.
A partir de allí, se intensificaron las gestiones que realizó la propia Merkel. Sin embargo, esto tampoco prosperó. Ex funcionarios del Ministerio del Interior sostienen que la oferta oficial alemana nunca llegó, mientras que desde la UTE señalan que el gobierno nunca terminó de decidir si iba a seguir al frente de las obras de Chihuido I o se las iba a transferir al gobierno neuquino y a su empresa Emprendimientos Hidroeléctricos Sociedad del Estado Provincial del Neuquen (Emhidro SEP). Esta medida era crucial porque el crédito le sería otorgado a quien quedara a cargo del desarrollo del proyecto.
Lo cierto es que tanto la administración Macri como la de Gutiérrez nunca estuvieron convencidos de continuar con el contrato ya que consideran que, si el proyecto se volviera a licitar, podría costar cerca de 500 millones de dólares menos, ya que en 2014 el kirchnerismo lo adjudicó en medio de controversias sobre cómo se desarrolló el concurso de precios, señalan una cuarta y una quinta fuente.
Por el otro lado, Bereciartua sostenía que era preferible prefiere construir la represa bajo esas condiciones ya que lanzar un nuevo proceso demandaría al menos dos años para comenzar con los trabajos y la presa es necesaria para prevenir las crecidas del río Neuquén. Finalmente, no se hizo ni una ni la otra.
En caso de seguir adelante con la construcción, la empresa mendocina IMPSA tenía pensado impulsar una denuncia en la justicia por las “irregularidades que se habían cometido durante la licitación”, afirma la tercera fuente. Incluso, le presentó un documento con todos sus argumentos a Macri, pero que nunca lo movilizó debido a la decisión de Lopetegui de paralizar el proyecto, explica.
Eurnekian, en tanto, le había advertido al gobierno que lo denunciaría ante la Justicia si se producían cambios unilaterales en las condiciones del contrato de Chihuido I o lo cancelaban.
El proyecto había sido adjudicada, originalmente, en 2010 a un consorcio que incluía a la brasileña OAS e iba a ser financiado por el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES). Sin embargo, la propuesta fracasó después de que la administración de Cristina Fernández de Kirchner no pudiera fondear su parte a través de la ANSES.
La represa fue re-subastada en 2014 y fue allí que la UTE liderada por Helport obtuvo el contrato, tras superar a IMPSA, a las sociedades entre Electroingeniería y CGGC, y a la de PowerChina, HydroChina Corporation y varias firmas locales.

Por Hernán Dobry

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