20 mayo, 2020

Barril criollo: Las refinadoras en estado de alerta

El nuevo precio del crudo hace inviable sus operaciones.

Las refinadoras de petróleo entraron en estado de alerta luego de que el gobierno decidió fijar el precio del “barril criollo” en 45 dólares hasta el 31 de diciembre, ya que esto podría tornar inviable su negocio en las actuales condiciones y llevar a la paralización total de sus actividades.
“Lo del barril criollo es no entender que somos una caja. Es inviable porque arrancaste con un valor impagable. No contempla los precios internacionales de los derivados y los movimientos de las monedas y sobreprecios – afirma una fuente cercana a Refinor -. Se puede pagar un poco más que en el mundo, pero no esto. Es de imposible cumplimento. Si lo respetamos a rajatabla, tenemos que cerrar la refinería porque vamos a pérdida”.
Una fuente cercana a Refipampa, concuerda y agrega que la medida solo podría ser aplicable para las empresas integradas como YPF y Pan American Energy (PAE), porque manejan toda la cadena de valor: producción, elaboración y venta.
“Nos matan al resto. El impacto es sumamente negativo. No creo que se cumpla. Hoy es imposible. Si los productores y el gobierno exigen que se respete, los márgenes no nos van a dar a los refinadores ya que ha habido aumentos en los costos logísticos, impuestos y el tipo de cambio (el peso se depreció 15% de diciembre a mayo) y los subproductos que se exportan (fueloil) cayeron mucho, ya que se vende por debajo del crudo”, detalla.
Por eso, una fuente cercana a PAE señala que “este es un negocio para los productores que les proveen el petróleo a las refinerías”. “Los grandes perdedores son YPF (cuando tenga que salir a comprar petróleo en el mercado), Raizen, Trafigura y las más chicas porque tienen que pagar entre 10 y 15 dólares más que lo que les venden ahora”, coinciden la misma fuente y la de Refinor.
“Con la ley del barril criollo las refinerías que no producen petróleo – ubicadas principalmente en Provincia de Buenos Aires y Salta – deberán adquirir el producto a un nivel más caro que el internacional – explica Pedro Milla, secretario general de Federación Sindical de Petróleo, Gas y Biocombustibles -. De esta forma, el decreto beneficia solamente a las productoras que venderán a un precio más alto y a las provincias petroleras ya que su recaudación se incrementa con las regalías. Si la situación económica no le cierra a las empresas vamos a tener un problema directo y claro que es la pérdida de alrededor de 3.000 puestos de trabajo”.
Si no se modifica la normativa, las empresas del sector estiman que el precio va a terminar fijándose entre las partes por debajo del valor oficial, que sólo se tomará como referencia para abonarles las regalías a las provincias.
“La solución va a ser pagar el crudo un precio posible que le sirva al productor y a los refinadores, al que se le va a sumar la diferencia de las regalías entre el valor de venta y el que habría que agregarle si se comercializara a 45 dólares”, explica la fuente cercana a Refipampa.
Si hoy se utilizara esta modalidad, la operación se concretaría a 34,85 dólares por barril que es la cotización actual del Brent, más 1,52 dólares correspondientes a la diferencia de valor de las regalías (15%) al precio del barril criollo (6,75 dólares), menos el de la transacción (5,23). De esta forma, las refinadoras terminarían adquiriéndolo a 36,37 dólares 8,63 menos que el valor fijado por el gobierno.
En la realidad, esto es algo que ya tienen planeado hacer las empresas integradas ya que controlan toda la cadena de producción. De esta forma, la operación se transformará en un asiento contable, al que deberán sumarle el monto correspondiente a la provincia en la que extraen el crudo.
“Nosotros usamos nuestro propio crudo y le ponemos al precio que queremos. Por eso, el barril criollo no es un problema en nuestro caso. Ahora, si el crudo sube mucho en el exterior y lo queremos vender afuera nos van a pagar 45 dólares”, destaca la fuente cercana a PAE.
Una situación similar atraviesa YPF en la actualidad ya que está consumiendo solo el crudo que produce en sus yacimientos en todo el país y lo que viene almacenado en estos dos meses. Pero si la demanda de gasolina se incrementara, la situación cambiaría, ya que tendrá que volver a comprar una parte a sus proveedores externos, como lo venía haciendo hasta antes del inicio de la cuarentena.
“En condiciones normales de operación, compramos alrededor del 20% del petróleo que refinamos, unos 50,000 barriles por día. Pero este no es el caso hoy, ya que no estamos operando a plena capacidad ni comprándole a terceros y probablemente no lo haremos por algún tiempo, ya que tenemos más de 7,20 millones de barriles y una considerable cantidad de productos refinados en stock – afirmó su vicepresidente de Estrategia, Desarrollo de Negocios y Relaciones con Inversores, Sergio Giorgi, durante la presentación de sus resultados del primer trimestre -. Ahora, bajo la incertidumbre actual, tenemos un escenario diferente, pero es difícil dar una fecha en la que vamos a reanudar la compra de crudo a terceros. Podría llevar un par de meses y, probablemente, comenzaremos a hacerlo a volúmenes menores en comparación con los que estábamos adquiriendo antes de la crisis hasta que la demanda se recupere”.

Una ecuación que no cierra
Las refinadoras están atrapadas entre dos muros (productores y estaciones de servicio) cuyos movimientos pueden incrementar o reducir sus márgenes de ganancias sin que ellas puedan intervenir para modificar la realidad.
Los costos operativos que suelen tener estas empresas se ubican entre 8 y 10 dólares, teniendo en cuenta que, al menos, el 35% de lo que producen son derivados (fueloil, GLP) que se exportan en dólares. A esto, se le debe sumar el valor del Brent en los mercados o, en la situación actual el del “barril criollo”.
El problema es que desde que el gobierno de Mauricio Macri decidió congelar los precios de los combustibles sus valores de venta se mantuvieron fijos (sólo se incrementaron los impuestos), por lo que la vigencia del barril criollo sólo reduce sus márgenes de ganancia.
“Actualmente los precios en surtidores en la Argentina están sobrevaluados porque no bajaron cuando cayó la cotización internacional del petróleo. Hoy pagamos más caro que en los Estados Unidos”, explica una fuente de la industria conoce en detalle el funcionamiento del negocio y sugiere que debería armarse “una ecuación más inteligente con un acuerdo entre las partes (compradores y vendedores)”.
Si se hiciera el cálculo a la inversa, teniendo en cuenta el valor de venta de los combustibles, las refinerías tendrían la capacidad de poder pagarle a los productores del Brent más una diferencia de 7 dólares, calcula.
Sin embargo, señala que este margen se va achicando cada mes a medida que el peso se va devaluando a un ritmo de 10% por cada punto porcentual que se modifica la cotización de la moneda local. Como su precio ha venido cayendo 2 pesos por mes, equivalente a un 3%, la diferencia termina reduciéndose un 30%.
De esta forma, si se hubiera mantenido el sistema que estaba vigente, en mayo se podría haber pagado el crudo hasta Brent más 5 dólares, y para julio o agosto se hubiera perdido este premio, resalta la misma fuente.
Hasta que el gobierno fijó el precio del “barril criollo”, las refinadoras venían pagando la cotización internacional que venía oscilando entre 28 y 32, valores que para Trafigura cerraban exportando el 50% de su producción como derivados.
“Hasta ahora, se venía abonado Brent más el margen que se vende el gasoil y la nafta, históricamente a 28 dólares por barril, más la logística e impuestos”, detalla la fuente cercana a Refipampa.

Los efectos de la pandemia
La imposición del “barril criollo” viene a darle el golpe de gracia a un sector que ya estaba sufriendo el congelamiento del precio de los combustibles desde el año pasado (aunque recuperaron algo de margen con la caída de la cotización internacional del crudo), a lo que se le sumó el desplome en las ventas debido al aislamiento preventivo y obligatorio decretado por el gobierno.
Cada empresa lo ha padecido a su manera, pero en promedio la caída de la comercialización de naftas perdió cerca del 70% y la de gasoil un 35% (gracias a que el campo y el transporte de carga siguieron operando) en el punto en el que el confinamiento fue más estricto.
“El volumen de ventas cayó inicialmente más del 60% y nuestra posición de caja se vio afectada, pero ahora se ha estabilización y la buena noticia es que pareciera que tocamos el fondo a mediados de abril. Ya comenzamos a ver un incremento de las ventas de cerca de 10 puntos porcentuales”, explica Giorgi.
En tanto, Ignacio Rostagno, jefe de Relaciones con Inversores y de Relaciones con el Mercado de YPF, sostiene que “desde mediados de marzo el mercado fue impactado negativamente con una fuerte disminución en la demanda de 80% para la gasolina, mientras que los volúmenes de diesel perdieron un 50%. La reducción de gasoil fue parcialmente mitigada por la venta al por mayor, con una fuerte actividad agroindustrial debido a la temporada de cosecha”. Así, terminó abril con un desplome del 72% en la comercialización de naftas y 38 de gasoil frente al mismo mes de 2019.
Las cifras de Axion fueron similares ya que sus ventas de naftas se redujeron un 85% y las de diesel un 35% en lo peor de la cuarentena y, ahora, mejoraron a niveles de 50-60% y 30-35% respectivamente en comparación con comienzos de marzo.
En tanto, Trafigura señala que la caída en la comercialización de combustibles alcanzó el 70%, mientras que Refipampa sufrió una merma de 70-85% en la primera y un 55-70% en la segunda, lo que la ubica en un promedio de 65-67%.
Ante esta situación las compañías tomaron diferentes medidas para evitar un impacto en sus operaciones. Algunas decidieron paralizar las actividades de sus refinerías, otras redujeron su producción y las restantes decidieron continuar trabajando con normalidad. Sin embargo, todas coincidieron en el almacenar tanto crudo como gasolina en sus tanques, barcos o, incluso, exportar.
YPF estaba operando sus plantas a un promedio de procesamiento del 47% en abril y llegó al punto de cerrar la de Plaza Huincul. Hace un par de semanas, la empresa retornó a la actividad en sus instalaciones neuquinas, por lo que este nivel se incrementó al 55%.
“Logramos exportar petróleo crudo y productos refinados lo que compensó la reducción de la demanda local. Aseguramos la capacidad de almacenamiento temprano para el exceso de crudo productos refinados. Contratamos tres barcazas a precios muy competitivos con lo que nos aseguramos 1,50 millones de barriles de capacidad adicional de almacenamiento”, detalla Girogi.
De esta forma, alcanzó un nivel de acopio de 8 millones de barriles, de los cuales está usando un 90% (entre 7,20 y 7,50 millones de barriles) a los que hay que sumarle otros 40 millones para productos refinados que están guardados en las refinerías, tanques y oleoductos, que están cubiertos a un nivel del 75%.
A su vez, YPF exportó durante la cuarentena 1,50 millones de barriles de crudo desde sus yacimientos Escalante, Cañadón y Seco. Según una fuente de la industria, la operación la hizo a valores de Brent menos 9 dólares.
Axion, en cambio, redujo la producción de su planta de Campana a 70.000 barriles de petróleo, un 75% de los 90.000 que tiene de capacidad y salió a vender crudo y combustibles en el exterior.
“Se tomó la decisión de no para la refinería, mantenerla en operación, bajar un poco y exportar al valor que se pueda. Le que podíamos lo almacenamos y el resto lo exportamos a precios ruinosos. Va a llevar mucho tiempo recuperar los volúmenes de antes de la cuarentena”, explica la fuente cercana a PAE. Según la misma fuente de la industria, la empresa rechazó operaciones a Brent menos 9 dólares y estaba dispuesta a realizarlas con una reducción de 7 dólares.
La planta de Trafigura en Bahía Blanca también achicó su producción a 27.000 barriles de petróleo de los 30.000 que tiene de capacidad. A su vez, alcanzó el máximo de almacenamiento, de 421.700 metros cúbicos, que cuentan sus instalaciones en Campana, Galván, en la refinería y las barcazas.
Por su parte, Raizen, que opera la marca Shell, decidió paralizar sus instalaciones de Dock Sud durante 30 días debido a “la caída sostenida en la demanda de combustible como consecuencia de las medidas de aislamiento” y recién volvió a poner en marcha de la unidad primaria de destilación de crudo el 15 de mayo, luego de haber consumido “los stocks acumulados”.
Refipampa, en tanto, mantuvo sin cambios sus operaciones a pesar de la pandemia gracias a las ventas mayoristas al campo. Pese a esto, también tuvo que colmar al límite sus tanques para poder guardar combustibles y crudo.
Finalmente, la situación de Refinor es diferente a las demás ya que venía operando a media máquina su planta en Salta debido a que la cuenca del Noroeste se está agotando y tiene poca producción. Por esa razón, han mantenido el esquema de procesar durante 15 días y el resto parar ya que no les da para trabajar todo el mes.
La refinería viene operando a niveles de 18.500 metros cúbicos por mes y como sus ventas en la región eran de 25.000 debían comprarles a otros proveedores el resto. Tras el confinamiento, la comercialización de nafta y gasoil cayó a 15.000, por lo que el resto lo exportó a Bolivia. A su vez, le está alquilando parte de su capacidad de almacenamiento a otras empresas que tenían colmados sus tanques en otras partes del país.

Por Hernán Dobry

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Una respuesta a “Barril criollo: Las refinadoras en estado de alerta”

  1. Chubut Hoy dice:

    […] Por Hernán Dobry, Desarrollo Energético […]

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