2 enero, 2020

Alemania vuelve al ruedo por Chihuido I

Voith Hydro busca reunirse con el gobierno de Alberto Fernández para reactivar las obras de la represa hidroeléctrica.

Voith Hydro busca reanudar las negociaciones con el gobierno nacional para destrabar el inicio de la construcción de la central hidroeléctrica Chihuido I, de 637 MW, en la provincia, de Neuquén, que se encuentra paralizada desde julio de 2018, afirman dos fuentes cercanas al negocio.
Desde la victoria en las elecciones del 27 de octubre de 2019, la fabricante de turbinas germana está buscando concretar una reunión con Alberto Fernandez y su equipo para acercarle una propuesta que permita iniciar las obras que fueron adjudicadas en 2014, por la administración de Cristina Fernández, explican.
Tras conocerse el resultado, el titular de Corporación América, Eduardo Eurnekian, les comunicó a los alemanes que podía “armar todo” para reactivar el proyecto y “conseguir el financiamiento” por su cuenta, sostiene una de las fuentes, que conoce de cerca las operaciones.
Desde ese entonces, esta es la segunda vez que la compañía alemana busca encontrarse con el mandatario. La primera, que nunca llegó a materializarse, iba a ser en París durante la gira que Alberto Fernández tenía planeado realizar por Francia e Italia a fines de noviembre pasado, resaltan ambas fuentes.
Sin embargo, las gestiones nunca llegaron a concretarse ni a fijar una fecha y hora para el encuentro debido a que el por entonces presidente electo suspendió el viaje para darle prioridad al armado del equipo que lo iba a acompañar durante su gestión, explica la primera fuente. “Voith no figuraba en la agenda”, afirma una tercera fuente que tuvo acceso al itinerario.
La empresa dejó abierta, entonces, la posibilidad de concretar la reunión para más adelante, cuando el mandatario argentino ya hubiera asumido, destaca la primera fuente, algo que ha está intentando realizar en las últimas semanas.

Un contrato paralizado
La vuelta al ruedo de Voith Hydro se produce un año y medio después de que el por entones vicejefe de gabinete, Gustavo Lopetegui, les notificara a tres de sus directivos que el proyecto se encontraba congelado porque la Argentina no podía poner la garantía soberana necesaria para seguir adelante con el proceso de financiamiento debido al plan de reducción del déficit que estaba encarando para alcanzar las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para recibir asistencia financiera.
En la reunión, realizada el 10 de julio de 2018 en la Casa Rosada, habían participado el embajador alemán en la Argentina, Jürguen Mertens, el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, el secretario de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación, Pablo Bereciartua, y los presidentes de Helport, Juan Manuel Collazo, y Eleprint, Gustavo Weiss, quienes forman parte del consorcio que fue adjudicado con la obra.
La constructora de Eduardo Eurnekian cuenta con un 41% de la UTE, Panedile Argentina con el 31%, y el resto está en manos de Jose J Chediack, Hidroeléctrica Ameghino y la empresa de Weiss.
La medida sorprendió a todos los presentes y provocó el enojo de las empresarios argentinos y alemanes, que habían viajado especialmente a Buenos Aires convencidos de que esa reunión había sido convocada para firmar el contrato para comenzar con los trabajos.
Las negociaciones para obtener el financiamiento se habían prolongado tanto que Eurnekian le había pedido al canciller Jorge Faurie que mantuviera al frente de la Embajada en Alemania a Luis María Kreckler hasta que concluyeran las tratativas.
Sin embargo, para el momento de la reunión, aún les faltaba conseguir cerca de 400 millones de dólares para poder comenzar con las obras. Ese fue el justificativo que usó el gobierno para paralizar el proceso.
Incluso, el Ministerio de Interior, Obras Públicas y Vivienda de la Nación le había impuesto un ultimátum hasta el 20 de junio para que presentara el cierre financiero, cosa que no había hecho. Por esa razón, fue penalizada y debió pagar un depósito de 2 millones de dólares en el Banco Nación, destaca Bereciartua.
Por eso, Corporación América había barajado la posibilidad de sumar a China State Construction Engineering como socia para que realizara parte de la obra civil a cambio de un préstamo de casi 200 millones de dólares para completar lo que le faltaba. Todo se paralizó tras la reunión con Lopetegui.
A partir de allí, se intensificaron las gestiones que realizó la propia canciller alemana, Angela Merkel, para que el proyecto se reabriera. Incluso, durante la reunión del G20, que se realizó en Buenos Aires entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, la mandataria le propuso a Macri financiar la totalidad del proyecto, para evitar que la Argentina tuviera que poner el 15% del total de los fondos que le correspondían por contrato.
La oferta incluía dos préstamos sindicados, uno de largo plazo y otro puente, por un total de 2.200 millones de dólares con bancos privados germanos y españoles y garantizados por las ECAs alemanas e italianas.
El primero era de 1.950 millones de dólares con tasa del 6,62% (luego de cargos y comisiones) a 20 años (con cinco de gracia) con el Banco Santander, ING Bank Bayerische Landesbank y Landesbank Baden Wurttemberg (LBBW) para cubrir el 85% de las necesidades de las obras.
El segundo era de cerca de 330 millones de dólares a cuatro años (el plazo que demandará la construcción) con las mismas entidades financieras para fondear el 15% restante, que debía ser aportado por el gobierno argentino.
La mayoría de estos préstamos iban a ser garantizados por Euler Hermes Group y una porción menor por Servizi Assicurativi del Commercio Estero (SACE) con tasas de entre el 10 y el 12%.
El respaldo de ambas ECAs se debió a que el consorcio liderado por Helport accedió a que las cuatro turbinas eje vertical Francis que necesita el proyecto fueran provistas por Voith Hydro y una constructora italiana fuera contratada para llevar adelante parte de las obras.
Sin embargo, esto tampoco prosperó. Ex funcionarios del Ministerio del Interior sostienen que la oferta oficial alemana nunca llegó, mientras que desde la UTE señalan que el gobierno nunca terminó de decidir si iba a seguir al frente de las obras de Chihuido I o se las iba a transferir a la provincia de Neuquén y a su empresa Emprendimientos Hidroeléctricos Sociedad del Estado Provincial del Neuquen (Emhidro SEP). Esta medida era crucial porque el crédito le sería otorgado a quien quedara a cargo del desarrollo del proyecto.
Lo cierto es que tanto la administración Macri como la de Gutiérrez nunca estuvieron convencidos de continuar con el contrato ya que consideran que, si el proyecto se volviera a licitar, podría costar cerca de 500 millones de dólares menos, ya que en 2014 el kirchnerismo lo adjudicó en medio de controversias sobre cómo se desarrolló el concurso de precios, señalan una cuarta y una quinta fuente.
Por el otro lado, Bereciartua sostenía que era preferible prefiere construir la represa bajo esas condiciones ya que lanzar un nuevo proceso demandaría al menos dos años para comenzar con los trabajos y la presa es necesaria para prevenir las crecidas del río Neuquén. Finalmente, no se hizo ni una ni la otra.
En caso de seguir adelante con la construcción, la empresa mendocina IMPSA tenía pensado impulsar una denuncia en la justicia por las “irregularidades que se habían cometido durante la licitación”, afirma la quinta fuente. Incluso, le presentó un documento con todos sus argumentos a Macri, pero que nunca lo movilizó debido a la decisión de Lopetegui de paralizar el proyecto, explica.
Eurnekian, en tanto, le había advertido al gobierno que lo denunciaría ante la Justicia si se producían cambios unilaterales en las condiciones del contrato de Chihuido I o lo cancelaban.

El retorno de Moscú
Los rusos también han vuelto al acecho de Chihuido I tras la derrota Macri en las elecciones, en un intento por retomar las negociaciones por el financiamiento del proyecto que se cayeron en 2016, destaca la cuarta fuente,
El 11 de noviembre, Igor Shuvalov, el presidente del Banco para el Desarrollo y Asuntos Económicos Exteriores (VEB.RF) con sede en Moscú, estuvo en Buenos Aires y mantuvo contactos con allegados a Alberto Fernández para tratar de reavivar la posibilidad de respaldar la construcción de la represa neuquina, señala.
Hace tres años, el gobierno de Vladimir Putin le había ofrecido un préstamo al consorcio liderado por Helport de 1.660 millones de dólares a 20 años y 66 meses de gracia provisto por la entidad financiera estatal. El acuerdo incluía sumar a empresas rusas como Inter RAO y OSJC Power Machines como proveedoras de las turbinas y generadores.
La operación terminó fracasando luego de que la administración de Cambiemos no aceptara la tasa de interés del 6,50%, porque la consideraba cara, algo que terminó ofendiendo al mandatario, quien luego destrató a Macri durante su visita a Moscú, recuerda la primera fuente.

Propuestas alternativas
La decisión de la administración Macri de paralizar las obras de Chihuido I hizo que el gobierno de Omar Gutiérrez saliera a buscar alternativas para resolver el problema que más le importa: prevenir las crecidas del río Neuquén.
Para esto, tomó tres propuestas que le habían presentado IMPSA, Power Construction Corporation of China (PowerChina) y China Gezhouba Group Corporation (CGGC), para construir las represas Chihuido II (de 234 MW), Cerro Rayoso (de 560 MW) y La Invernada (de 560 MW), respectivamente, y avanzó en el proceso para asegurarse un PPA con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA (CAMMESA) para vender la energía que generen en el futuro.
Para esto, Emhidro le presentó los proyectos a la Secretaría de Energía de la Nación el año pasado. La entidad conducida en ese momento por Lopetegui decidió avanzar con Cerro Rayoso, como adelantó Desarrollo Energético. Según estima la cuarta fuente, el contrato que podría obtenerse rondaría los 80 dólares por MW, un monto menor a los 129,50 dólares por MW que le fueron asignados a Chihuido I.
Sin embargo, el análisis de la documentación se fue prolongando en el tiempo, por lo que tanto la empresa estatal neuquina como el gobierno de Macri optaron por dejar en manos de la administración de Alberto Fernández la decisión de seguir adelante o no con este proceso, luego de la derrota de Cambiemos en las elecciones.
Mientras tanto, Emhidro sigue avanzando con el proceso para tener todo listo si le dan el visto bueno y, así, poder lanzar cuanto antes la licitación para adjudicar el contrato de construcción de la central hidroeléctrica.
Las obras de Cero Rayoso requerirán de una inversión aproximada de 1.500 millones de dólares, que la empresa asiática planea financiar con préstamos de bancos comerciales y de desarrollo y la agencia de crédito a la exportación (ECA) de su país, señala la cuarta fuente.
Uno de los requisitos que plantea la compañía para seguir adelante es que el proyecto cuente con garantía soberana, ya que es algo que le piden las entidades financieras chinas para respaldar obras en el exterior. El problema es que el gobierno nacional no puede asegurar esto ya que carece de la autorización del FMI, porque, de hacerlo, se lo consideraría como una deuda nueva más, fuera de lo acordado al momento de recibir los desembolsos.
PowerChina ha estado enviando técnicos y a una consultora en túneles a Neuquén que dictaminaron que la roca de la zona donde planean construir la represa es mucho mejor que la de donde se iba a emplazar la otra central hidroeléctrica, detalla la misma fuente. A su vez, realizará nuevas perforaciones para recabar más información que le permita preparar un plan de trabajo y un nuevo presupuesto final, dice.
Los chinos ya habían estado interesados en 2017 en sumarse a Chihuido I, pero una vez más las negociaciones se cayeron luego de que Beijing congelara el proceso cuando el gobierno de Macri frenó la construcción de las obras de las presas Condor Cliff y La Barrancosa en la provincia de Santa Cruz, que habían sido adjudicadas a firmas de ese país.
En esa oportunidad, Helport había llegado a un acuerdo para recibir un crédito sindicado de 2.200 millones de dólares con una tasa del 3-3,50% de un grupo de bancos, liderados por Bank of China.

Idas y vueltas
Chihuido I había sido adjudicada originalmente en 2010 a un consorcio que incluía a la brasileña OAS e iba a ser financiado por el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES). Sin embargo, la propuesta fracasó después de que el Gobierno no pudiera fondear su parte a través de la ANSES.
La represa fue re-subastada en 2014 y fue allí que la UTE liderada por Helport obtuvo el contrato, tras superar a IMPSA, a las sociedades entre Electroingeniería y CGGC, y a la de PowerChina, HydroChina Corporation y varias firmas locales.

Por Hernán Dobry

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